Se va la última
Reunión decisiva antes de la Cumbre de Cambio Climático de Copenhague
Gerardo Honty
ALAI AMLATINA, 01/11/2009.- La reunión que comienza hoy en Barcelona
representa el ingreso en la fase final de la negociación de los acuerdos
de Copenhague. El tiempo disponible es poco - apenas 5 días- y se espera
que los horarios de las reuniones formales se extiendan hasta altas
horas de la noche.
La última reunión celebrada en Bangkok (28 de setiembre a 9 de octubre
pasados) aumentó dudas respecto a las posibilidades de alcanzar un
acuerdo en Copenhague. Los países desarrollados quieren terminar con el
“enfoque de dos vías” que ha venido rigiendo el camino de las
discusiones hasta ahora conocidos como el de “cooperación a largo plazo”
y el de “Protocolo de Kioto”. Este grupo de países prefiere un acuerdo
único que pueda incorporar a Estados Unidos (que aún no ha ratificado el
Protocolo de Kioto y por lo tanto es difícil incluirlo en una
continuidad de este) y en el que todos los países, incluso los países en
desarrollo, asuman compromisos de mitigación. Estos por su parte
intentarán mantener las dos vías de discusión pues entienden que un
acuerdo común que ponga en un mismo nivel a países desarrollados y en
desarrollo va en contra del principio de responsabilidades comunes pero
diferenciadas que establece la Convención. Pare ellos el objetivo es
lograr mayores compromisos de reducción de emisiones por parte de los
países desarrollados y una amplia provisión de fondos para adaptación y
desarrollo.
La única noticia esperanzadora en Bangkok la había dado Noruega cuando
comunicó en el plenario su decisión de reducir un 20% sus emisiones para
el año 2020. Sin embargo en general el cuadro resultaba poco alentador:
la suma de los compromisos de reducción de los países del Anexo 1
(industrializados) arrojaba un promedio de entre 11% y 18% cuando el
mínimo exigible para evitar el cambio climático peligroso es una
reducción de entre el 25% y el 40%.
Si bien se ha logrado reducir en algo el número de opciones en debate en
los diferentes temas el paquete de desacuerdos sigue siendo voluminoso.
En alguno de ellos como tecnología, adaptación y creación de capacidades
se ha logrado algún avance. Pero en mitigación y mecanismos financieros
la negociación está completamente estancada.
Hace una semana el Secretario General Ban Ki-moon estableció sus cuatro
puntos de referencia para el éxito en las negociaciones en Copenahague
en un artículo publicado por The New York Times. En primer lugar, que
todos los países - desarrollados y en desarrollo - deben hacer todo lo
posible para reducir drásticamente las emisiones de todas las fuentes.
Segundo, el acuerdo debe fortalecer la capacidad de los países para
hacer frente a un clima que ya está cambiando, afirmando que "el apoyo
para la adaptación no es sólo un imperativo ético, sino que es una
inversión inteligente en un mundo más estable, seguro". En tercer lugar,
cualquier acuerdo debe ser respaldado por la financiación para permitir
que los países más pobres a la transición a una economía baja en
carbono. Por último, el Secretario General recordó que las naciones
deben ponerse de acuerdo sobre una estructura equitativa de la
gobernanza mundial.
La participación latinoamericana
América Latina no ha estado unida ni mucho menos a lo largo de todo el
proceso de negociaciones internacionales de cambio climático. Las
necesidades y características de cada país los posicionan de distintas
maneras en estos temas. Entre los países latinoamericanos hay países
exportadores de petróleo, países con grandes bosques que están siendo
deforestados generando importantes emisiones de dióxido de carbono,
países exportadores de materias primas agropecuarias que es el sector de
mayor nivel de emisiones en la región, etc. Cada una de estas
particularidades genera oportunidades y desafíos diferentes.
Durante la discusión del Protocolo de Kioto y sus acuerdos posteriores
(Marrakech) América Latina tampoco había actuado unida. La principal
división parecía girar en torno a la manera de incluir en los acuerdos
la emisión y captación de carbono del sector forestal y bosques. En este
proceso hacia Copenhague la principal división parece ser política. Hay
una tendencia a que los países del ALBA y “allegados” (Venezuela,
Bolivia, Nicaragua, Cuba, El Salvador, Ecuador, Paraguay) adopten
posiciones comunes y en franca oposición a los países desarrollados.
Otro grupo de países parece asumir posiciones menos confrontativas y más
proclives a buscar caminos de entendimiento que incluyan soluciones
aceptables para todas las partes. En este grupo se incluyen Argentina,
Chile, Colombia, Costa Rica, Perú y Uruguay.
En general hay acuerdo entre los países de América Latina respecto a la
necesidad de ver avances en Barcelona respecto a los compromisos de
transferencia de recursos hacia los países en desarrollo y mayores
niveles de reducción de emisiones por parte de los países desarrollados.
Pero en otros temas principales no hay tanta unanimidad. Por ejemplo en
asumir alguna forma de compromisos de mitigación, en el papel del
mercado de carbono y del Mecanismo de Desarrollo Limpio, en cómo
integrar la agricultura y la conservación de bosques en los acuerdos, en
el reconocimiento de la deuda ecológica, etc. Es probable que en esta
reunión de Barcelona las diferencias entre los países latinoamericanos
tiendan a profundizarse. En la medida en que las posiciones más extremas
en la Convención se sigan polarizando, las diferencias entre los países
de la región más proclives a la negociación se irán distanciando de
aquellos otros más intransigentes.
De nunca acabar
Y este proceso tendrá aún más tiempo por delante para desarrollarse. Ya
se está hablando en Barcelona de la posible “continuación” de la COP 15
(Copenhague) en algún momento durante 2010 pasando a una especie de
cuarto intermedio al finalizar la reunión de Copenhague. Esto no es
nuevo en la Convención de Cambio Climático. Una situación similar se
vivió en la COP 6 de la Haya en el año 2000 que concluyó seis meses
después en Bonn en lo que se llamó en aquel momento la “COP 6 bis”.
Al final de esta reunión en Barcelona el próximo viernes podrá tenerse
una idea más aproximada acerca de la viabilidad de alcanzar algún
acuerdo en la COP 15 de Copenhague o aún en una eventual COP 15 bis.
- Gerardo Honty es analista en energía y cambio climático de CLAES
(Centro Latinoamericano de Ecología Social). Observador en la reunión de
la Convención de Cambio Climático en Barcelona.
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Agencia Latinoamericana de Informacion
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